FOTOGRAFÍA DE VIAJES. POLINESIA FRANCESA: TAHITI, MOOREA, BORA BORA

El post de hoy es algo diferente. Os esplicare una historia personal.

En octubre de 2016 fui una vez más a la gala benéfica de la agencia de viajes Tarannà. La agencia de viajes Tarannà se caracteriza por ser una agencia de viajes sostenibles y responsables. Por eso cada dos años organiza una gala donde sortea y subasta viajes. Todo lo que recauda esa jornada va dirigido a ONG o organizaciónes benéficas. Este año mi pareja decidió acompañarme un año más. Había un sin fin de viajes: Costa Rica, India, etc… y uno de ellos a la Polinesia Francesa. Para nosotros, era un sueño poder ir a Tahiti. Un sueño, por que realmente el precio del viaje es extremadamente caro. Pero el precio de partida que ofertaban en la subasta era más que razonable, así que mi pareja dijo que si nadie pujaba se lo quedaría el. Y así fue. Llegado el momento, nadie pujó por aquel viaje. Mi corazón palpitaba exageradamente, y en cuestión de un minuto me vi fotografiándome con un billete a Polinesia en mis manos. Parecía que los sueños podían hacerse realidad. Y así fue. En Abril de 2016, viajamos a TahitiMoorea y Bora Bora.

En principio, era buena época para ir, pero también sabíamos que era el final de la temporada húmeda. Quizás algún chubasco nos tocaría. Lo que no imaginábamos es que un Ciclón el las Fitji haría que en los 5 días que estuvimos en Bora Bora, no veríamos el sol. Fue una gran pena, la verdad, pero aun así, pudimos disfrutar bastante de Moorea i Papeete.

En las fotos que veréis a continuación podréis ver Tahiti, concretamente Papeete: el mercado, las calles, las tiendas…

De Moorea podréis conocer un poco la isla: la Bahia de Cook, el famoso Bloody Mary, las danzas del Tiki Village y sobretodo las maravillosas aguas y vistas desde la habitación del Sofitel Moorea donde nos hospedamos en un overwater.

Y de Bora Bora podréis ver muchas fotos del hotel, de las nubes y también fotos de la aventura en 4×4 por la isla. En la excursión pudimos visitar los cañones americanos de la segunda guerra mundial, ver como se realizan los pareos auténticos de allí, y visitar también a una mujer indígena, que cultivaba frutas en su propia casa para vender. Una experiencia fuera de lo que uno espera en una isla paradisiaca, pero a su vez una experiencia maravillosa, y más tratándose de días de lluvia como los que tuvimos.

Quizás algún día vuelva a ver relucir el Sol en estas maravillosas islas del pacífico. Quién sabe. De momento me quedo con el recuerdo de estas fotos, que vistas en perspectiva, son ahora para mí, un verdadero tesoro.